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2026-05-20 -Antonio Castillo-
<STX>
El buen mal
Autora: Samanta Schweblin
Páginas: 203
Valoración: ★★★★☆
"Lo extraño siempre es una advertencia"
El País - La escritora argentina Samanta Schweblin gana el millón de euros del premio Aena de Narrativa.
El buen mal es una recopilación de seis cuentos que mantienen al lector en tensión de principio a fin. No son relatos de terror, pero están muy cerca de serlo.
1.- “Bienvenida a la comunidad” relata cómo una madre de familia intenta suicidarse; al no lograrlo, regresa a sus quehaceres cotidianos intentando recuperar la normalidad, aunque deberá afrontar las consecuencias de su intento.
2.- En "Un animal fabuloso" Leila recibe la llamada telefónica de una antigua amiga pidiéndole que le hable de su hijo ya fallecido.
3.- El protagonista de "William en la ventana" es un gato que perturba la vida de dos mujeres después de muerto.
4.- "El ojo en la garganta" narra cómo un accidente doméstico lleva a practicarle una traqueotomía a un bebé y cómo los sentimientos de culpa alteran la vida de la familia.
5.- “La mujer de Atlántida” relata las correrías nocturnas de dos niñas que auxilian a una anciana alcohólica; sus buenas intenciones tienen un desenlace trágico.
6.- En «El Superior hace una visita», una mujer que intenta ayudar a una anciana fugada de un geriátrico se ve envuelta en circunstancias bastante tensas y peligrosas.
Algunas citas del libro:
Quedo ahí como flotando, sin saber qué hacer. Y es entonces, en ese momento, cuando recuerdo haber pensado ¿y si esto es todo? Dudar suspendida el resto de la eternidad: el primer miedo real que tuve ese día. No ser capaz de avanzar ni de retroceder, nunca más, en ninguna dirección.
-Qué increíble verla circular tan campante, después de lo que hizo esta mañana.
Se preguntaba de qué se trataba todo eso, es decir, para qué era todo ese asunto de tener una vida.
—Así es el hombre con el que me casé —dijo Denyse—. Te parece un héroe al principio, un ingenuo diez años después, un necio a los veinte, y luego ya es demasiado tarde para separarse.
Iba hasta el tercer piso del Instituto Graziano, se sentaba en el último banco de madera, dejaba la cartera a su derecha y el abrigo a la izquierda y se ponía a leer, porque ¿no es acaso eso lo que la gente hace cuando ya está cansada de esperar?
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2026-05-20 -Antonio Castillo-
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